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Eugenia Carandell: «La sociedad española es muy pastillera, muy consumidora de fármacos»

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«Cada año fallecen 35.000 personas en los hospitales por bacterias resistentes a los antibióticos» – «Basta con caminar 15 minutos en camiseta corta para obtener la dosis necesaria de vitamina D»

I. Olaizola Palma 22.06.2019 | 23:19

Médico de familia e hija de padre catalán (el famoso periodista Luis Carandell) y madre suiza, nació en este último país (Sankt Gallen, 1960) aunque vivió y se graduó en Madrid. En 1990 vino a hacer la especialidad en Son Dureta y ya se quedó porque le ofrecieron trabajo. Entre otras tareas, coordina El Comprimido, publicación del IB-Salut para facilitar información farmacoterapéutica objetiva e independiente a sus facultativos .

P Recientemente el ministerio de Sanidad recordó que el paracetamol de 1 gramo y el ibuprofeno de 650 miligramos precisaban receta. ¿Se prescriben demasiado alegremente?
R Sí, y se ha demostrado que el paracetamol en dosis más bajas tiene los mismos efectos que la presentación de un gramo, que no aporta ninguna ventaja. De igual manera, se sabe que la dosis de 650 miligramos del antiinflamatorio (ibuprofeno) incrementa el riesgo cardiovascular.

P ¿Se están sobreindicando los ansiolíticos y los antidepresivos? ¿Es consecuencia de una menor tolerancia al sufrimiento?
R Ambas cosas son ciertas. Las benzodiazepinas, que se prescriben como ansiolíticos y como somníferos, producen torpeza en general y caídas en las personas mayores que provocan fracturas. Por eso hay un plan para prescribirlas menos haciéndoles comprender a los ancianos que el sueño cambia con los años e informándoles de buenas higienes para que puedan dormir mejor.

P ¿Y con los antidepresivos?
R Sí, a muchas personas se les recetan para tratar cuadros leves, secuelas de la vida diaria como puede ser una ruptura sentimental, el estrés ante unos exámenes, presiones en el entorno laboral? El problema es que la sociedad actual exige respuestas inmediatas, tratamientos rápidos.

P ¿En qué próximo medicamento incidirá ‘El Comprimido’?
R Es posible, todavía lo estamos valorando en el consejo editorial, que verse sobre la vitamina D. Hay estudios recientes que demuestran que no es tan útil como se pensaba.

P ¿Para qué se recetaba?
R Sobre todo para evitar la fractura de huesos. Ahora, aunque no hay indicación, se sigue prescribiendo y mucha gente la sigue tomando.

P ¿Por qué?
R Por costumbre arraigada a lo largo de los años. Se tarda mucho tiempo en adaptarse a un nuevo conocimiento científico. Además, somos una sociedad en la que tiende a prescribirse en demasía, la sociedad española es muy pastillera, muy consumidora de fármacos. Se da un sobretratamiento en muchas patologías. Y no hay que olvidar que los medicamentos curan, sí, pero también tienen muchos efectos secundarios.

P ¿De dónde sale que ahora la vitamina D no es eficaz?
R De un metanálisis realizado por una de las revistas internacionales de más prestigio que ha recogido todos lo estudios publicados sobre los efectos de la vitamina D y el calcio y que ha concluido que su efecto es nulo.

P Si la vitamina D se capta con el sol, ¿es razonable recetarla en este país sobrado de horas de sol?
R No. Basta caminar quince minutos en manga corta para obtener la dosis necesaria de esta vitamina. Es absurdo recetarla a personas sanas. El problema es que la gente lo pide porque tienen una esperanza desmedida en que los medicamentos hacen milagros. Y no los hacen.

P ¿Qué es lo que peor recetan los médicos del Servei de Salut?
R Los médicos en general, y sobre todo en España, que es el país del mundo donde más se consumen, prescriben mal los antibióticos. Es el problema más importante de salud pública que tenemos porque las bacterias se han hecho resistentes a ellos. Y no hay que olvidar que también los prescriben los veterinarios y los dentistas.

P ¿Cómo se ha llegado hasta esta situación?
R Porque se daban ante cualquier cuadro de infección respiratoria. A nivel pediátrico y con pacientes adultos, a los que se les recetaban por una bronquitis aguda, por ejemplo. Con los niños se prescribían por una otitis media cuando lo normal es dejar pasar tres días para ver cómo evoluciona antes de dárselos. En Holanda actúan así, solo los dan en casos extremos, y consumen menos de la mitad de estos fármacos que aquí.

P ¿Cómo se puede reducir su consumo?
R Dotando de herramientas y guías a los médicos. Ahora existe la posibilidad de hacer un frotis que detecta si una amigdalitis precisa o no de tratamiento antibiótico.

P ¿Una patología provocada por un virus precisa de antibióticos?
R No, una enfermedad vírica no es sensible a los antibióticos. Y que quede claro que no todas las infecciones bacterianas los precisan.

P Parece que la era postantibiótico está llegando. Póngame algún ejemplo de lo que conllevará para asustar a la gente que los usa sin sentido.
R Las bacterias se hacen resistentes y sobreviven sus cepas más inmunes a los fármacos. ¿Ejemplos? (busca datos en su ordenador) Mira (lee), un brote de gonorrea multirresistente en unos británicos que estuvieron de vacaciones en Eivissa. La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica estima que cada año fallecen en los hospitales 35.000 pacientes por bacterias resistentes a los antibióticos.

P ¿Son las bacterias de los hospitales más fuertes?
R En los hospitales en general y en las UCIs en particular hay microbios más resistentes y mas agresivos que en la calle.

P ¿Es reversible esta situación? Es decir, si reducimos el consumo, ¿volveremos a poder a combatir las infecciones bacterianas con ellos?
R Sí, pero haciéndolo a nivel público. Las bacterias perderán su multirresistencia si toda la sociedad deja de tomar antibióticos sin necesidad. Si solo lo haces tu, no servirá de nada porque el agente que te infecte seguirá siendo inmune al tratamiento.

P ¿Qué medidas se están adoptando para recuperar su efectividad?
R Esta en vigor un plan nacional contra la resistencia a los antibióticos que contempla un uso severo de estos medicamentos en los hospitales, que solo se usen en situaciones de necesidad absoluta o que se dejen de usar como profilaxis antes de la mayor parte de las cirugías.

P ¿Qué opina de la prescripción enfermera?
R Estoy totalmente a favor de ella. Ha habido cierta resistencia por parte de algunos médicos cuando prescriben desde hace mucho tiempo. Por ejemplo con las úlceras cutáneas. Ellas decidían qué pomadas o parches y el médico se limitaba a firmar la receta. Es una buena medida y es obvia. Cuando se generalice, desarrollaremos indicadores de calidad sobre los fármacos que usan como hacemos con los médicos.

P ¿Obedece la oposición de algunos médicos a no querer ceder parte del ‘poder del boli’?
R Más que por temor a perder el poder del boli (la capacidad única de prescribir fármacos, con los beneficios que eso puede conllevar) creo que se ha debido a un mal entendimiento de cuáles son las competencias de cada profesional.

P ¿Reciben los médicos «regalos» de las farmacéuticas?
R La legislación es hoy muy severa con estos casos y prohíbe expresamente que les agasajen con regalos u objetos. Lo que ocurre es que siguen existiendo conflictos de intereses. Que un médico imparta cursos organizados por la industria o que participe en proyectos de investigación financiados por ella. Y esto no tiene por qué ser malo. Pero es necesario que haya transparencia, que se imponga una política en la que estos conflictos de intereses sean públicos y estén regulados de alguna manera.

P Vacunas. Defiendámelas.
R Han salvado más vidas que ninguna otra acción de la medicina. Son la intervención en salud pública más importante de la historia de la humanidad.

P Póngales algún reparo.
R No todas son igual de necesarias en todas partes. El acceso a ellas debería estar vinculado a las necesidades específicas de cada país. Debería garantizarse una equidad social a nivel planetario. Pero desgraciadamente la industria atiende más las necesidades de los países ricos.

P ¿Qué investigación y producción de vacunas echa en falta?
R Todas aquellas que atajen las enfermedades infecciosas de África, por ejemplo. La de la malaria, la del ébola. En general, que se oriente la investigación hacia las necesidades de los países más pobres para acabar con las desigualdades entre el norte y el sur.

P Si la malaria fuera un enfermedad prevalente en los Estados Unidos, ¿hace cuántos años habría una vacuna?
R Cincuenta (risas).

P ¿Eliminaría alguna vacuna del calendario consensuado entre las CC AA?
R No, no lo sé. No soy una experta en vacunas y el calendario único en España está decidido por expertos que se habrán basado en evidencias científicas y llegando a un acuerdo con un consenso amplio.

P ¿Cuál es a su juicio el mayor problema de la sanidad moderna?
R Que el sistema sanitario se ha disparado y se ha sobredimensionado de tal manera que más que beneficiar, empieza a dañar a la gente. Demasiados electrocardiogramas, demasiados análisis. Esta máquina está fuera de madre.

P …
R Te pondré un ejemplo. En Corea del Sur se implantó un programa de cribado de cáncer de tiroides auspiciado por la industria entre los años 1993 y 2011. A resultas de él, la incidencia de estos tumores se multiplicó por quince. ¿Sabes cuánto se redujo la mortalidad por esta patología? Nada. Se mantuvo. El sobrediagnóstico no sirvió para nada. Solo creó angustia, sufrimiento y pruebas innecesarias a la gente.

P Hay que dejar de hacer cosas innecesarias…
R Sí, pero es difícil porque están implicados todos los actores. Los médicos, que han sido preparados para hacer cosas, no para no hacerlas; la industria, que trabaja para que se hagan y obtener beneficios; la cultura, que ha instalado una intolerancia a la incertidumbre por lo que reclama pruebas; el sistema sanitario, que mide mucho la cantidad pero poco la calidad. Y los pacientes, que tienen un exceso de confianza en las pruebas diagnósticas y en la actuación de los médicos.

Dolores Espuny Suarez

Dolores Espuny Suarez

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